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EDUCACIÓN PARA EL PATRIMONIO

A cargo de Ángel Morillas González.

Coordinador del proyecto

“El Patrimonio Mundial en manos de los jóvenes”

Este grupo de trabajo está centrado en la CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, dinámica de trabajo:

  1. Presentación
  2. Análisis
  3. Debate abierto

PRESENTACIÓN

 

Angel Morillas hace una presentación de las dificultades actuales en la conservación del Patrimonio por parte de los que podríamos denominar  «enemigos del Patrimonio», como son la presión urbanística, el abandono, la desidia, el turismo no sostenible, la explotación abusiva del Patrimonio, el cambio climático, las guerras, etc.

 

ANÁLISIS

 

Se  planteará a los asistentes que citen una situación de este tipo en su comunidad, para ver como lo plantean a sus alumnos y qué medidas suscitan para solventarlo.

 

DEBATE ABIERTO

 

Continuaremos en un debate abierto sobre esta cuestión principalmente o sobre nuevas metodologías que afecten al Patrimonio, como por ejemplo el «Patrimonio activo», que consiste en la participación de los alumnos en excavaciones, restauraciones, participación en aspectos de Patrimonio Inmaterial, etc.

A continuación les mostramos un escrito en el que Ángel Morillas incide un poco en la historia del proyecto EL PATRIMONIO MUNDIAL EN MANOS DE LOS JÓVENES y también en la importancia de la conservación del Patrimonio, tanto mundial como de otras categorías. Les animamos a leerlo, especialmente si van a participar en este grupo de trabajo:

Proyecto internacional de las Escuelas Asociadas de la UNESCO

 

“El Patrimonio Mundial en manos de los jóvenes”

 

APRENDIENDO A CONSERVAR EL PATRIMONIO

 

 

En el otoño de 1972 se celebró en París la decimoséptima reunión de la Conferencia General de la UNESCO. Tras un mes de debates los Estados Miembros adoptaron la Convención relativa a la protección del Patrimonio Mundial cultural y natural.

 

Pero, por qué hay que proteger el patrimonio?, qué es el patrimonio?. Pues el patrimonio es el legado que recibimos del pasado, aquello que vivimos en el presente y lo que hemos de transmitir a las generaciones futuras. Nuestro patrimonio cultural y natural es una fuente insustituible de vida y de inspiración, es nuestra piedra de toque, nuestro punto de referencia, en definitiva nuestra identidad. El patrimonio cultural no son solo monumentos o lugares de interés, sinó también el idioma, las costumbres, las tradiciones, la artesanía, etc.

 

Esa identidad es el resultado de nuestro pasado y de nuestro medio ambiente. Así como heredamos los genes de nuestros padres, también heredamos los “genes” de nuestra cultura y de nuestro entorno natural. Si no sabemos de donde venimos es muy difícil saber a donde vamos. Perder esta herencia cultural o natural sería como volverse amnésico; la pérdida del pasado y la ignorancia de este patrimonio significaría perder nuestras referencias. Y no olvidemos que no se conserva aquello que no se valora, y ha sido la desvalorización del pasado la causa principal de las destrucciones del patrimonio a lo largo de la historia.

 

Con el tiempo la UNESCO vió que no era suficiente con haber elaborado la Convención de 1972, sino que había que implicar a un sector muy importante de nuestra sociedad como es la juventud y hacerlo desde un punto de vista educativo, por ello en el curso 1994-95 se planteó a las Escuelas Asociadas de la UNESCO de todo el mundo el proyecto “Participación de los jóvenes en la preservación y promoción del Patrimonio Mundial” (hoy denominado “El Patrimonio Mundial entre las manos de los jóvenes”), que culminó en el “Forum internacional de jóvenes sobre el Patrimonio Mundial” que se celebró en Bergen (Noruega) en junio de 1995 y donde se dieron las directrices para llevar a cabo este proyecto.

Allí los estudiantes de más de 30 países hicieron un llamamiento que se concretó en estos seis deseos.

  1. Que la educación en favor del patrimonio cultural y natural, la Convención de 1972, las visitas a los lugares de interés, etc., se incorporen a los planes de estudios nacionales.
  2. Que el trabajo voluntario, los talleres, los clubs, etc., impliquen a los jóvenes en los proyectos de patrimonio mundial.
  3. Que los comités consultivos de jóvenes protejan el patrimonio cultural y natural.
  4. Que el soporte de famosos y medios de comunicación movilice a la gente en favor del patrimonio.
  5. Que el turismo cultural respete el patrimonio y facilite su desarrollo.

f )  Un plan de acción para la educación en el patrimonio mundial.

 

En estos más de veinte años ya de proyecto muchos de esos deseos son ya una realidad. Los jóvenes y sus profesores se han implicado cada vez más, y en las escuelas se ha vivido y se ha creído en la importancia del conocimiento y la salvaguarda del patrimonio. Se han llevado a cabo magníficos trabajos, originales, innovadores e interdisciplinares en la aventura de conocer el patrimonio. Esa aventura que parte de un axioma: si queremos salvaguardar algo, lo hemos de apreciar, querer, estimar, pero para ello lo hemos de conocer, y no de cualquier manera, y ahí es donde entra el buen hacer de los profesores, la originalidad, la innovación, los nuevos recursos, la vivencia directa con el elemento patrimonial que estudiamos, la vivencia con el pasado, la memoria histórica, pero también la situación presente y los proyectos de futuro.

La conservación del medio cultural y natural requiere por parte de los estudiantes no solamente un conocimiento sinó también una actuación y un compromiso. El conocimiento sobre el patrimonio mundial implica tanto aspectos cognitivos como socio-afectivos. De esta manera podemos marcarnos los siguientes objetivos:

  1. Sensibilizar a los jóvenes en la importancia de la conservación del patrimonio cultural, natural e inmaterial, haciendo que se sientan responsables de su entorno y de su mantenimiento .
  2. Concienciar a los estudiantes de los peligros que amenazan la conservación del patrimonio.
  3. Introducir a los estudiantes en las técnicas y herramientas de conservación.
  4. Ofrecer a los estudiantes oportunidades concretas para poner a prueba sus habilidades en los proyectos de conservación del patrimonio.
  5. En general, promover los ideales de desarrollo sostenible.

f )  Actividades de denuncia de destrucción del Patrimonio.

 

La UNESCO en su visión universal, siempre habla de Patrimonio Mundial, pero ahí es donde podemos aplicar la conocida frase de “pensar globalmente para actuar localmente”, y por eso el patrimonio local tiene tanta importancia como el patrimonio mundial. Es muy interesante conocer las Pirámides de Egipto, el Taj Mahal de la India o las ruinas de Machu Picchu en Perú, pero ese conocimiento es insuficiente si no conocemos nuestro patrimonio, el que nos es más cercano, el que, como decíamos antes, marcará nuestra identidad. Nuestro país es uno de los primeros en el ranking mundial en lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, por tanto cerca de donde habitemos tendremos lugares que habrán obtenido ese importante galardón, pero también tendremos otros elementos que forman parte de nuestro patrimonio local y que por tanto pueden muy bien ser objeto de nuestra atención y estudio.

 

Todo ello sucede gracias a la progresiva democratización del concepto “patrimonio”. Este concepto ha ido variando con el tiempo y, evidentemente, continuará modificándose, porque no es un concepto cerrado, sino todo lo contrario. Hasta hace pocos años, por ejemplo, únicamente se consideraban patrimonio arquitectónico las muestras monumentales, testimonios del poder de los grupos hegemónicos de otras épocas: monasterios, castillos, catedrales, palacios, etc. Pero ahora esto ya no es así. Conjuntos que ofrecen un paisaje urbano bien conservado, pequeños edificios, muy sencillos pero significativos por su importancia como documento histórico, humildes objetos o instrumentos cotidianos (molinos, fábricas, puentes, trenes, muebles, máquinas, etc.) también son considerados, valorados y recuperados como importantes elementos del patrimonio. Sin hablar del patrimonio inmaterial que abre unas posibilidades de estudio realmente grandes, después de haberse elaborado la Convención correspondiente en el año 2003 y tener declaradas como Patrimonio de la Humanidad en 2018, 435 manifestaciones repartidas por todo el mundo que se refieren a las fiestas, tradiciones, usos y costumbres, artes del espectáculo , técnicas artesanales tradicionales, expresiones orales, etc.

Podríamos decir que la progresiva democratización de las sociedades occidentales ha traído consigo una progresiva  democratización del concepto “patrimonio”. Se trata, por lo tanto, de avanzar hacia criterios más abarcadores de la realidad histórica, criterios que aporten, desde el análisis del patrimonio, el mismo tipo de informaciones que ya se están empezando a suministrar al alumno, desde otras fuentes de conocimiento dentro de los mismos contenidos curriculares: vida cotidiana, condiciones de trabajo, unión o enfrentamiento entre los pueblos, desarrollo tecnológico, papel de la mujer, empleo del ocio, etc.

 

El patrimonio se ha de presentar en los currícula con nuevas magnitudes. Tenemos que formar alumnos conscientes de la necesidad de conocer, defender y respetar el patrimonio natural, histórico, social y cultural. Para ello ampliaremos todo lo referente al cambio en los procedimientos, que habrán de ser activos, críticos y participativos, y se habrán de elaborar importantes recursos didácticos que estén al servicio del conocimiento. Todo ello conducirá al objetivo final de esta tarea educativa: la ampliación y consolidación de unos hábitos en favor del conocimiento, conservación y preservación del patrimonio.

Los trabajos que se hacen en nuestras escuelas, han de ser motivadores de otros más profundos, más específicos, de nuevos horizontes, imaginando un cuadro temporal en tres dimensiones que comprenda a la vez pasado, presente y futuro. La idea clave es ayudar a los jóvenes a “revivir” el pasado, a comprender mejor aquello que constituye su identidad cultural y los efectos del pasado  sobre sus valores de hoy en día, y finalmente a imaginar el futuro con el Patrimonio o sin el Patrimonio.

 

Si conseguimos hacer fructificar esta idea en nuestros alumnos nos será muy fácil pasar al siguiente nivel. Que será enseñarles que esta cultura y este país están inmersos en una historia global de la humanidad, con la cual cosa estaremos dando valores universales de paz y solidaridad con las otras culturas, de relativismo cultural y de un sentimiento más grande de pertenecer a la comunidad internacional.

No olvidemos que el conocimiento, estima y conservación del patrimonio es una herramienta muy eficaz para desarrollar una cultura de paz, que es a la que hemos de aspirar todos los seres humanos.

 

Y para acabar dejadme que lo haga con unas palabras de nuestro estimado Mahatma Ghandi:

 

“No deseo que mi casa esté rodeada de muros por todas partes ni que sus ventanas estén tapiadas. Quiero que las culturas de todos los países puedan transitar lo más libremente posible a través de mi casa. Pero me niego a dejarme arrastrar por ninguna de ellas.”

 

Ángel Morillas González.

Coordinador estatal del proyecto de la UNESCO en las Escuelas Asociadas

“El Patrimonio Mundial en manos de los jóvenes”

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